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2010/09/01

Co Latino-Opinando sin política (601) | 31 de Agosto de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

 Eduardo Badía Serra.01 de Septiembre. Tomado de Diario Co Latino.

Henry Bergson, el gran filósofo francés, el filósofo de la intuición, planteaba algunas tesis importantes sobre la moral, tema ahora de actualidad. Decía el francés que la moral es algo dado, que depende de fuerzas pre-racionales, cuyo origen está en la vida, en el principio vital.
Hay un primer orden de la vida, infra intelectual, previo a la razón; y un segundo orden de la vida, supra intelectual. Pues la moral, sostenía Bergson, media entre ambos campos. Hay dos principios de la moral: El principio de la presión, de la coacción social; y el principio de la preacción, que crea una moral propia. Estos dos principios de la moral crean precisamente dos tipos de moral: La moral cerrada, bajo el principio de la presión; y la moral abierta, bajo el principio de la preacción. Incluso hay otro tipo de moral, la de los impulsos vitales creativos, que busca ir hacia una fraternidad universal, y que es, realmente, una forma de moral abierta.
¿Qué conexión hay entre la moral cerrada y la moral abierta? La razón, la dialéctica, responde Hegel. Pues las tesis de Bergson sobre la moral aplican también al problema de los valores. ¿Se presentan los valores bajo la presión o la coacción social, o son producto de la preacción? Esto es, ¿Son los valores un tipo de moral cerrada o un tipo de moral abierta? ¿Generan los valores una axiología cerrada o una axiología abierta? ¿Qué es lo que priva, la teoría axiológica, fundamentada en lo que una sociedad considera su deber ser, o la práctica axiológica, fundamentada y condicionada por el verdadero ser?
Ahora, el tema de la moral, del civismo, de  los valores, de la ética, expuestos por cierto en una mezcla indeterminada y poco consistente, está en el tapete de la discusión nacional. En lo nuestro, lo habitual es eso: Retomar los temas y enfocarlos reactivamente al aparecer problemas que de alguna manera se relacionan con ellos.
La sociedad salvadoreña, se dice, tiene problemas porque ha perdido sus valores, porque participa de una moral relajada, porque no actúa éticamente, porque no reconoce el civismo y la urbanidad, ………Respuesta: Retomemos esos temas, hablemos de ellos aunque sea en una mezcla confusa, y lleguemos a la conclusión de que la solución es hacer que la escuela incluya dentro de los programas de estudio nacionales, una materia de moral, urbanidad, cívica, valores, ética, urbanidad, y todo lo que en ella quepa, distribuida en uno, dos, tres, cuatro, o los cursos que sean dentro de los niveles educativos que el sistema albergue.
Si los problemas sociales de nuestro país se resolvieran con medidas tan simplistas como la expuesta, todo estaría como en Jauja, y ¡a votar en las próximas elecciones! Realmente, no es así. ¿Qué tipo de moral debe enseñar la escuela? ¿Una moral cerrada, que actúe bajo el principio de la coacción; o una moral abierta, producto de la preacción? ¿La moral del palo y del garrote, o la moral de la libertad y el convencimiento? ¿Quién debe reclamar la moral? ¿Aquel que la practica o quien no la practica?
Debemos primero tener claridad del país al cual pertenecemos. Debemos tener conciencia del país que hemos, los mayores, formado, forjado. Debemos finalmente escuchar al niño, al joven, a ese que solemos criticar con tanta facilidad y soltura, para ver qué nos dice, para lograr identificar cómo él nos ve, qué piensa de nosotros mismos.
De otra manera, uno, dos, tres, o los que se quiera, cursos de moral, de cívica, de urbanidad, de valores, de ética, o de lo que se quiera, no servirán para otra cosa más que para dilapidar recursos y para llegar a nuevas y más violentas frustraciones. Debe insistirse, aunque esto no guste a muchos: La escuela no puede enseñar lo que la realidad niega.
Habermas, Jurgen, establecía tres estructuras de la moral en función de los tipos de sociedad a la que correspondían: Estructuras pre-convencionales, propias de las sociedades del neolítico, que actúan simplemente midiendo las consecuencias de una acción, por venganza; estructuras convencionales, sociedades de las primeras civilizaciones, que ya actúan por normas que aplican penas, y de las civilizaciones, que actúan por normas sobre la base de principios; y estructuras post-convencionales, sociedades de la modernidad, que ya incluso justifican las normas actuando según el derecho.
En las primeras no existen roles, simplemente hay acciones; en las segundas, ya aparecen los roles sociales; y en las últimas deben incluso justificarse las normas. Antes de hablar de moral, de cívica, de urbanidad, de ética, de valores, de cívica, y de lo que se desee incluir en esa mezcla indistinguible que ha aparecido en el tapete de la discusión nacional, sería necesario identificar en qué estructuras y en que tipo de sociedad se encuentra El Salvador. Sorpresas nos pueden aparecer, aunque esperemos que tal identificación no nos regrese al neolítico y comencemos, si no es que ya lo hemos hecho, a actuar simplemente por medio de la venganza.
La moral es cuestión de la práctica; los valores son cuestión de la práctica; no debemos confundir la norma, el principio, con la acción. Esta es real, aquellas son ideales. Los valores no son esencias, pues las esencias son y los valores no son, o bien, si se quiere, son unas formas muy peculiares del ‘ ser ‘ cuya principal peculiaridad es precisamente el ‘ no ser ‘. La escuela acepta su rol, su responsabilidad. Sólo pide que la sociedad, la realidad concreta, le dé un ejemplo que justifique, valide, lo que le exige. Ese ejemplo urge.
Por eso, yo digo:
Pueblo, ¡Rechaza las discusiones ligeras!
Pueblo, ¡Cuidado con los cantos de sirena! 
Pueblo, ¡Levántate y anda!
Pueblo, ¡Decídete por el cambio!
¡Anida la esperanza! ¿De política? ¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!
¿Para qué?
De estas, y de otras cosas, seguiremos hablando, si Diario Co Latino me lo permite.

Opinando sin política (601) | 31 de Agosto de 2010 | DiarioCoLatino.com - Más de un Siglo de Credibilidad

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