Comentarios mas recientes

2010/09/01

LPG-Editorial-Las pandillas: fenómeno que hay que tratar a fondo

 La cuestión no es para ser tratada sólo por políticos y por funcionarios: tiene que haber un trabajo multidisciplinario completo, que le dé sostén al esfuerzo en su conjunto.

Escrito por Editorial.02 de Septiembre. Tomado de La Prensa Gráfica.

El fenómeno de las pandillas o “maras” surgió en la posguerra, con un carácter multicausal y con claros componentes psicosociales. La evidente falta de atención al estrés postraumático generado por el prolongado conflicto bélico unida a los efectos desintegradores derivados de la masiva emigración fueron el caldo de cultivo original de este fenómeno, que comenzó siendo típicamente antisocial y derivó en instrumentalización criminal cuando el auge del crimen organizado se instaló en el ambiente nacional. Así las cosas, la miopía voluntaria del sistema institucional, que nunca quiso ver más allá de sus narices en este tipo de problemática tan compleja, ha hecho posible que la red de las “maras” haya seguido creciendo, hasta ser lo que es hoy: una amenaza cotidiana real contra la seguridad y la tranquilidad ciudadanas y contra la misma estabilidad de las instituciones.

El agresivo accionar de las “maras” y de los “mareros” ha puesto en jaque al sistema, que necesita defenderse con urgencia, y que quisiera hacer de un plumazo lo que no se ha hecho con responsabilidad durante tanto tiempo. Así, luego del horrendo crimen del microbús en Mejicanos, revivió la idea de proscribir legalmente a estos grupos y de castigar penalmente a sus miembros. Una iniciativa semejante ya se frustró durante la Administración Flores. Hoy el fenómeno ha empeorado, y el desafío no sólo está en el plano normativo, donde ya hay legislación aprobada ayer mismo, sino en lograr que el instrumento legal funcione; y para ello no basta con la ley, ni siquiera con que la institucionalidad se comprometa a darle vida, sino que se requiere, como en todo lo importante que el país tiene entre manos, que haya un tratamiento integral.

Lo mejor que puede pasar es que este sea el comienzo de una nueva y eficaz manera de enfrentar el fenómeno. Lo peor sería que, como en tantas otras cosas, este sea sólo un cohete mojado.

Enfocar la realidad como es

Las “maras” no surgieron de la nada: el ambiente les dio las condiciones para hacerlo. El crecimiento de las “maras” no fue fortuito: la indiferencia irresponsable de la institucionalidad le dejó todos los espacios abiertos. El tratamiento efectivo de este problema tan serio no puede ser superficial, porque, como decíamos al principio, sus componentes básicos son psicosociales, es decir, típicamente estructurales. Hay que incidir en muchas estructuras de la realidad para hacer posible la desactivación efectiva de este mal que ya tiene raíces tan fuertes.

La ley y su aplicación sólo son instrumentos para viabilizar una estrategia bastante más amplia. Estamos hablando de conductas antisociales, que propagan una peligrosidad que es a la vez difusa y muy concreta, porque provoca un clima de ansiedad y angustia constantes en el ambiente y porque se materializa en acciones cada vez más crueles y despiadadas. La cuestión no es para ser tratada sólo por políticos y por funcionarios: tiene que haber un trabajo multidisciplinario completo, que le dé sostén al esfuerzo en su conjunto. De lo contrario, se seguirá en las mismas, con una sola seguridad: que las cosas irán para peor.

Prohibir expresamente lo criminoso está bien, y también lo está perseguirlo con eficiencia; pero la realidad, como tal, no es posible prohibirla ni perseguirla: la realidad se corrige en lo malo y se potencia en lo bueno. De eso se trata precisamente en este caso. Y desprendámonos de la siempre peligrosa fantasía de intentar resolver las cosas con un golpe de efecto: el esfuerzo que necesitamos es arduo, complejo y de larga duración. Por eso es tan urgente comenzarlo ya.

Las pandillas: fenómeno que hay que tratar a fondo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios que incluyan ofensas o amenazas no se publicaran.